fRAGMENTO DEL LIBRO “EL TRUENO ENTRE LAS PÁGINAS” CONVERSACIONES ENTRE AUGUSTO ROA BASTOS Y ALEJANDRO MACIEL, EDITORIAL INTERCONTINENTAL, ASUNCIÓN, PARAGUAY, 2001.
Alejandro: ¿Cómo imaginó a G. R. De Francia?
Roa: Para mí, era un neurótico. Un obsesivo al que la suma del poder lo fue aislando, lo dejó más solo de lo que era. Ya no tenía consejeros ni ministros de confianza.
Alejandro: en el libro se transmite muy bien esa enorme carga de gobierno…
Roa: La responsabilidad de manejar él solo todo un País. Todo lo hacía él, personalmente. Por eso le digo que era un obsesivo. Y perfeccionista. Hasta los ejercicios militares, enseñanzas de tiro, diseño de los uniformes, todo pasaba por él. El Paraguay era como su estancia privada donde él tenía que resolver todo.
Alejandro: Pero usando inteligencia. Me gustan esas comparaciones que hacía “Un militar no puede ganar 20 cuando un maestro gana solamente 10”. Ojalá hoy los gobernantes pensaran que son más importantes los maestros que los militares.
Roa: Sí, efectivamente, Francia tendía a buscar un equilibrio sano. Bueno, había recibido una formación sólida, era “Doctor por ambos derechos” de la Universidad de Córdoba.
La idea de Dios
Alejandro: Usted dice en “Yo el Supremo” que Dios es una palabra muy corta pero muy confusa.
Roa: Y, sí. Para mí es difícil de explicar. Los franceses siempre fueron expertos en estas cuestiones de teología verbal. Ahí lo tiene a Pascal que le puede decir más que yo sobre Dios.
Alejandro: ¿Quién Pascal? ¿El de la apuesta?
Roa: Él mismo… ¿tampoco le gusta la tómbola a usted?
Alejandro: Yo creo que es un punto de vista crápula. Él dice que si no creo, siempre pierdo porque si Dios existe seré castigado y si no existeigual voy a desaparecer. Sin embargo si creo y Dios existe, seré recompensado y si no existe, al menos viví feliz –aunque engañado-. Ergo, según san Pascal: creyendo siempre gano.
Roa: Es la moral de un usurero que apuesta su fe esperando el interés.